MOCHILAS II: Haciendo nuestra mochila

En este post os contaremos como hacer la mochila para acampadas y campamentos.

¿Acampadas y campamentos? ¿Es que hay alguna diferencia?

¡Pues si! ¡Sí que la hay! La diferencia fundamental entre ambos términos es que las acampadas son una salida en la que se trasnocha una sola noche, mientras que los campamentos propiamente dichos son salidas de más de dos noches. En el grupo Siles tenemos al menos tres acampadas programadas, aunque este número siempre aumenta con distintas actividades que hacemos entre las distintas secciones durante toda la ronda. En el caso de los campamentos hay dos: Uno en Semana Santa de unos cuatro días y uno en verano de diez a quince días. Además de esto ciertas secciones mayores, como la unidad o el clan tienen sus propios campamentos en navidad de cuatro días.

Bien, una vez comprendida la diferencia fundamental entre acampadas y campamentos comprenderemos por qué es importante explicarlo, ya que no es lo mismo hacer la mochila para pasar una noche que para pasar 10.

¿Qué echamos en la mochila?

Bien, para asegurarnos de que no nos olvidamos nada importante se suele adjuntar una lista con el material necesario para realizar la actividad en las cartas de autorización para acampadas y campamentos. Para no depender de esta lista, en general podemos resumirla en:

Para acampadas

  • Una muda de ropa interior y una camiseta por día.
  • Un pantalón.
  • Ropa de abrigo: Depende de la época. Pero es necesario destacar que aunque sea verano siempre hay que llevar algo de abrigo, por precaución.
  • Chubasquero o parca impermeable: Lo mismo de antes. Por precaución siempre hay que echarlo, aunque creamos que no va a llover. Mejor prevenir que curar.
  • Una bolsa de aseo con: Cepillo y pasta de dientes, un peine, un desodorante, una toalla pequeña, y un bote pequeño de jabón.
  • Una cantimplora: Mejor que sea de, al menos, un litro.
  • Una linterna: Tenemos dos opciones: frontales (como las de los mineros) y de mano. Ambas son perfectamente funcionales, si bien las frontales ganan por goleada a las de mano en comodidad, sobre todo para campamentos largos y en campo.
  • Un aislante o esterilla. Existen macizos e hinchables. Si bien los hinchables son más cómodos pueden tener problemas porque se pinchen y haya que arreglarlos. Generalmente solemos llevarlos macizos de espuma.
  • Un saco de dormir. Hay dos tipos: Los sacos de invierno (con más resistencia térmica) y los de verano. Personalmente tengo de los dos y solo uso el saco de invierno, porque por la noche siempre refresca y en verano, en los sitios de montaña, se pueden alcanzar temperaturas muy muy bajas. Así que si estáis pensando en compraros uno, sin duda el de invierno es la mejor opción.
  • El tema de comidas, cenas, meriendas y desayunos se avisa en la propia carta.
  • Y por último, ¡nuestro flamante macuto!

Para campamentos:

Para estos sirve la lista anterior con unas pocas modificaciones:

  • Pantalones para cada cuatro días, mas uno o dos de repuesto. Por ejemplo, en el campamento de semana santa, que son cuatro días, llevaremos dos pantalones. Y en el caso del campamento de verano (en uno de 15 días)  llevaremos 4 cortos y dos largos.
  • Hay que tener en cuenta que aproximadamente a la mitad de los campamentos de verano se realiza una actividad de colada general, por lo que no es necesario llevar 15 camisetas y 15 mudas. Lo recomendable es llevar unas 8 (todo esto ajustable a los días del campamento), para que dé tiempo a secarse.
  • En la bolsa de aseo, además de lo anteriormente explicado, se añadirá gel y champú. Y en el caso del campamento de verano crema solar y cacao para los labios.
  • Llevar bañador, chanclas y toalla grande, para las duchas
  • Es necesario llevar un plato de acampada, a ser posible con asas para que no queme. un poto (que así es como se llama a la taza de acampada) y un tenedor, cuchara y cuchillo. Es recomendable que todos sean metálicos por higiene y resistencia. En cuanto a los cubiertos existen sueltos y plegables, lo cual es cuestión de preferencias. Si bien quizas los plegables se friegan peor y acumulan más suciedades en los pliegues.
  • También es importante llevar una buena gorra ya que esto puede impedir que nos dé una insolación.
  • Unos zapatos cómodos extras siempre vienen bien, por si los nuestros se rompen o para descansar el pié.

¿Y Cómo nos organizamos para asegurarnos de no olvidarnos nada?

Bien, sabemos que es lo que tenemos que llevar a la acampada o al campamento. ¿Lo metemos todo en la mochila conforme lo sacamos del armario? ¿Y si no nos acordamos si hemos metido algo y tenemos que deshacer toda la mochila para comprobarlo?

Es por esto por lo que hay que ser sistemáticos y organizados

Es tan sencillo como poner todas las cosas encima de la cama, y dividirlas por grupos, de forma que tengamos en una zona la ropa interior, las camisetas y los pantalones. En otra toda la ropa de abrigo, chubasquero y demás ropa auxiliar. En otra, la toalla, las chanclas, el bañador y la bolsa de aseo con todo lo necesario dentro. Y, además, otra zona reservada para todos los objetos necesarios que no metemos en los otros grupos (linterna, cantimplora, cubiertos, gorra, plato y poto, etc). Y por último yo, personalmente, dejo la mochila, el saco y el aislante a los pies de la cama. A continuación cogemos nuestra lista, que nos venía en la carta de la acampada o del campamento y empezamos a tachar todas las cosas que tenemos encima de la cama conforme comprobamos que las tenemos. Ojo, la disposición encima de la cama no es la forma en la que vamos a meter todas nuestras pertenencias en la mochila, este método simplemente nos ayuda a tenerlo todo más organizado y controlado, y ¡asegurarnos de que no nos olvidamos nada!

Puede parecer que de esta forma se hace más largo, pero una vez se ha cogido el hábito es mucho más rápida y ayuda a que no haya malos tragos una vez llegados al campamento.

Ahora que tenemos encima de la cama todas las cosas llega la fase importante: la fase de carga.

En realidad se puede decir que “cada maestrillo tiene su librillo” y cada uno tiene su forma de cargar la mochila, esto es solo una orientación general y cada uno terminará encontrando la forma que más agradable le resulte y que mejor se adapte al diseño de su mochila.

Como norma general, el máximo peso tiene que ir lo más cercano a nuestro eje, es decir, el peso lo más cercano a la espalda y en la zona superior de la mochila (a la altura de omoplatos y hombros).Pero este consejo solo es realmente necesario para marchas. A la hora de hacer nuestro macuto para que emule una maleta hay que tener en cuenta el orden de uso, ya que un pantalón auxiliar es menos necesario o urgente que un chaleco, por ejemplo.

Así, en los bolsillos de la seta (la cabeza de la mochila) meteremos cosas que necesitemos rápidamente, como chalecos, linternas, gorras,  a lo mejor una cartera con algo de dinero y con la documentación, etc. Estos bolsillos suelen ser lo suficientemente grandes y pueden caber también otros objetos, como los platos, cubiertos y el poto.

En los bolsillos laterales podremos meter las mudas, para que sean más accesibles y no estén desperdigadas en el interior de nuestra mochila (aunque para evitar esto hay gente que las mete en bolsas).

Y por último en el interior de la mochila meteremos, también por prioridad de uso, el resto de cosas que nos quedan. Por ejemplo, al fondo metemos la ropa de reserva (pantalones o abrigo de reserva) y  en la parte de arriba meteremos las camisetas, la bolsa de aseo, etc.

¡Y entre este post y el anterior ya sabemos todo lo que tenemos que saber sobre mochilas!

¡¡Buena caza!!

Imágenes extraidas de: http://manadagrupo333gam.blogspot.com.es/2011/03/19-marzo-2011-acantonamiento.html y http://jmbigas.blogspot.com.es/2012/02/la-mochila-y-la-reforma-laboral.html

 

Acerca de Roxo

Nacido en Ciudad Real en 1992, scout de corazón desde los 11 años. Actualmente ando perdido, estudiando odontología en Huesca.
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